Ignacio Asúnsolo: hablará por los siglos...

Del 5 de marzo al 18 de abril

Ignacio Asunsolo

Ignacio Asúnsolo es uno de los más destacados artistas y ocupa un lugar extraordinario entre los escultores mexicanos del siglo XX. Sin su obra no se explicaría el paso de la escultura académica de la centuria anterior a las conquistas de nuestro tiempo. Su gran talento y su excelente formación le han permitido realizar una larga serie de obras que van desde los bocetos pequeños, llenos de expresión, los retratos magistrales y la escultura monumental. No hay aspecto de su arte que desconozca y todos los maneja con profundo conocimiento técnico, con sabiduría artística y con una elegancia que proviene de su sentido clásico.

Justino Fernández, 1960.

La importancia de IGNACIO ASÚNSOLO, dentro del panorama de la artes de México, no radica exclusivamente en que fue un escultor de talento extraordinario, sino también, en haber hecho escultura en un momento en que los pintores habían logrado establecer el mito de la “superioridad” de su pintura mural realista. Precisamente el hecho de andar, un artista de su categoría, por el camino menospreciado de la escultura, lo hace aparecer como un independiente, un innovador, un rebelde.

Mathias Goeritz, 1972.

Asúnsolo, retratos y bocetos

Juan de la Encina acepta que Asúnsolo pertenece a la que se pudiera llamar la generación artística de la Revolución Mexicana; por su edad y por su espíritu tiene,  efectivamente, los caracteres generales de esa generación. Constata este hecho indiscutible, pero observa en Asúnsolo uno de los artistas más europeos que posee México, porque su visión artística, en la cual corre lo mexicano, se ha vertido en moldes europeos, y concretamente el señero ejemplo de Rodin. De la Encina ve la influencia de Rodin en estatuas, grupos, relieves y bustos trabajados por Asúnsolo. “En todo lo que ha salido de su mano –afirma- se advierte la preocupación de conseguir valores estrictamente plásticos: valores de volumen, de línea, de movimiento, de equilibrio de masas.” Confiesa que como aficionado “goza con ver la seguridad de ojo y mano de Ignacio Asúnsolo y su modo de concebir en grande. Su ciencia de sus volúmenes y de sus proporciones no es escasa y la seguridad con que los maneja produce deleite al entendido”. Y concluye afirmando: “Ignacio Asúnsolo se ha servido de formas de tradición europea para expresar sus ‘visiones’ y sentires mexicanos”

Juan de la Encina: Asúnsolo, retratos y bocetos,
Instituto Mexicano de Investigaciones Lingüísticas,
Universidad Nacional Autónoma de México, 1942, pp.17,18 y 23

 

Mathias Goeritz, 1972.

Semblanza biográfica
(1890-1965)

Nace el 15 de marzo de 1890, en la Hacienda de San Juan Bautista, Durango. Hijo de Fernando Asúnsolo y Carmen Mason Bustamante. Desde los seis años de edad comienza a modelar en barro, imitando a su madre; en 1904, ingresa al Instituto Científico Literario en la ciudad de Chihuahua donde su maestro de escultura es Pellegrini, sus estudios de primaria superior  los realiza en 1905, en la ciudad de Hidalgo del Parral, Chihuahua. En 1906, toma un curso de topografía vía correspondencia. Al término de su bachillerato en 1908, ingresa a la Escuela Nacional de Bellas Artes de México, cuyos estudios termina en 1913, mismo año en que gana por oposición su primera cátedra de dibujo en la misma escuela, además de la primera medalla de escultura en la Exposición Nacional de Bellas Artes con la obra El Ídolo Roto.

En 1912, año en que termina la huelga de los estudiantes pintores y escultores, Asúnsolo  se incorpora a la reorganización, Unión de Alumnos Pintores y Escultores,  y continúa la lucha en pro de la división de secciones, en la cual el primer logro fue el nombramiento de Arnulfo Domínguez Bello, como director de la sección de escultura. De 1913 a 1917, participa en el movimiento de la Revolución Mexicana, periodo en el que ejecuta obras con la misma temática.  En 1915, debido al cierre temporal de la ENBA, regresa a Chihuahua donde instala su estudio de escultor que compartía con dos amigos, y comienza a dar clases de escultura en el Instituto Científico Literario. Regresa a la ciudad de México donde se reincorpora a  la ENBA en 1918.

De 1919 a 1921, es becado para ir a Europa y perfeccionar sus estudios en España y Francia, país donde conoce a una joven de 16 años llamada Mireille Marthe Barany, de origen francés, con quien se casa el 23 de junio de su último año de estancia en Europa. Al regresar a México, José Vasconcelos,  Secretario  de Educación Publica lo invita a esculpir varias tallas en piedra para el patio central de la Secretaría.

 En 1922, se hace cargo de la cátedra de escultura en la Escuela Nacional de Bellas Artes; gana el  concurso de erguimiento del Monumento a la Patria, en al Castillo de Chapultepec. En este mismo año junto con Diego Rivera, su entrañable amigo, Siqueiros, Dr. Atl, Charlot, Revueltas, Leopoldo Méndez, Fernando Leal, Rufino Tamayo, Fidias Elizondo, Guillermo Ruiz, Carlos Bracho, Miguel Covarrubias, entre otros, participa en la Exposición de los Independientes, la cual es presentada por los Grupos de Acción de Arte.

Su hijo, Enrique, nace en 1924. En los años de 1923 a 1927, realiza una gran producción de obras de pequeño formato y a partir de 1928, comienza a edificar un abundante número de monumentos en diversos estados de México y en el extranjero hasta un par de años antes de su deceso. En este año junto con José María Fernández Urbina, toman la mascarilla al cadáver del asesinado Álvaro Obregón, el 17 de julio, al siguiente año en el mes de abril concluye la figura de tres metros de Obregón, sin encargo alguno. Viaja a Francia e Italia en 1937, donde es muy aclamado por sus obras.

 En 1938,  sufre un accidente automovilístico en compañía de su madre, la cual le pide un poco de arcilla y con una sola mano modela tres figuritas para obsequiárselas a su hijo, la cual fallece en 11 de enero de 1940, a los 86 años de edad. Su hijo Enrique se casa en 1954, con Ana Elena Barroso Villegas.

Cuando su gran amigo Diego Rivera muere, el 24 de noviembre en 1957, Asúnsolo saca la mascarilla de su rostro y copia de sus manos, compone un corrido al pintor y viejo amigo el cual es entonado  con la música de El Hijo Desobediente.

Es director de la Escuela Nacional de Artes Plásticas, de 1949 a 1953. En enero de 1958, se reúne con varios escultores mexicanos, entre ellos: Francisco Marín, Luis Albarrán y Pliego, Federico Canessi, Ernesto Tamariz, por mencionar a algunos; con el objetivo de formar una sociedad que defendiera los intereses de los escultores mexicanos, sin menoscabar a los auténticos valores extranjeros que aportaban a la cultura nacional, tal como Francisco Zúñiga y Rodrigo Arenas Betancourt. Dicha Asociación Civil de Escultores Mexicanos se crea en el mes de febrero, en la cual  Asúnsolo es nombrado Secretario General.

El Palacio de Bellas Artes, presenta una Exposición Retrospectiva con 75 obras, del 4 de marzo al 15 de abril de 1960. Desde su obra El Ídolo Roto, de 1914, hasta la más reciente La cabeza de adolecente, de 1959. En 1961, se aleja de la producción artística, debido a la pena de haber perdido a su hijo Enrique, en un accidente de aviación. De 1962 en adelante sigue trabajando en varias esculturas monumentales.

Fue nombrado en 1965, por el H. Consejo  Universitario, “Profesor Emérito de la Escuela Nacional de Artes Plásticas, de la Universidad Nacional Autónoma de México”, atendiendo la solicitud del Consejo Técnico de la ENAP.

El 22 de diciembre de 1965, a las 10:30 horas muere el gran escultor mexicano Ignacio Asúnsolo, de un infarto al miocardio e insuficiencia coronaria. En su funeral desfilaron amigos suyos como David Alfaro Siqueiros, Rufino Tamayo, Miguel Alemán, Justino Fernández, Guadalupe Rivera Marín y muchos, muchos más.

Ignacio Asúnsolo recibió varios reconocimientos y premios a lo largo de su vida. En 1985, se presentó en el Museo Nacional de Arte, del Instituto Nacional de Bellas Artes una exposición antológica, esta muestra ha sido la más grande que brinda homenaje póstumo al escultor. Asúnsolo, se convierte en el precursor de la Escuela Moderna de México, formando varias generaciones de escultores.